viernes, 27 de julio de 2012

La ira de los dioses


La India  vive sumida en una crisis social y religiosa que amenaza en ser la mecha de nuevos conflictos entre hindúes y musulmanes

 La última semana han muerto 40 personas en diversos brotes de violencia en la provincia de Assam, al noreste del país. La violencia de los altercados ha forzado a más de 177 mil personas a abandonar  sus hogares.

El conflicto entre musulmanes e hindúes está enquistado desde la Independencia de la  India (1947). Entonces más de 5.000 indios murieron en los disturbios y  50 millones de personas se convirtieron en refugiados durante en el proceso de división del país que dio a la luz al estado de Pakistán. Las raíces de este conflicto religioso se encuentran en la inamovible estructura social del país. Desde el siglo XVI el Islam ha ido sumando fieles entre las castas más bajas del país, como los intocables. En esta ocasión el detonante del conflicto ha sido la  fricción entre los rebeldes separatistas hindúes de la región conocidos como los “bodos” y el colectivo musulmán, en su mayoría emigrado del vecino Bangladesh.


India es un crisol de culturas y creencias que, normalmente, se entrelazan con exquisita armonía.1600 millones de almas comparten sus creencias desde los desiertos del Rajastán hasta las playas de Kerala. El Hinduismo, el Islam o el Budismo, son algunos de los credos de un pueblo ataviado con una aureola mística con los peligros que ello comporta.

Además de los ancestrales problemas entre religiones, en la India se debaten cientos de nacionalismos regionales, en este caso el brote de violencia ha surgido en la provincia de Assam al norte del país, en otras otras ocasiones se da en las regiones de Cachemira o Jammu, limítrofes con Pakistán, todas ellas son las más ricas en recursos de la gran India.                    

miércoles, 25 de julio de 2012

Cuando la ilusión derrota a la adversidad

La historia de William Kamkawamba un adolescente de Malawi quien sin apenas recursos creó un molino para convertir la fuerza del viento en electricidad

Cuando la ilusión derrota a la adversidad se genera esperanza en el mundo. Esta es la sorprendente historia de una persona que usó su ingenio como lanza contra la adversidad de su ambiente ( vive en uno de los países más pobres del globo, Malawi). Sólo con la ayuda de un libro y herramientas recicladas de un vertedero, William Kamkwamba logró construir un molino de viento cuando era un adolescente de catorce años.

Siendo apenas un niño William no pudo seguir hiendo a la escuela. Sus padres no podían permitirse ese lujo,criando a cinco niños en Malawi. Sin embargo, el joven ardía en deseos de conocer más, de saber más. Así que visitaba regularmente la biblioteca de su antiguo colegio. Un día mientras buscaba un diccionario de Inglés-Chichewa encontró un libro que cambió su percepción de sus posibilidades "Using the energy" un viejo volumen de ciencias que explicaba como los molinos de viento pueden utilizarse para generar electricidad. Sólo el 2% de los habitantes de Malawi tienen electricidad. Sin dudarlo, William se puso manos a la obra. Si lo conseguía podrían crecer dos cosechas al año en lugar de una, crecerían las huertas y podrían cambiar radicalmente las condiciones de vida en su pueblo. " Un molino de viento significaba algo más que poder", escribió, "era la libertad".


No fue fácil. En un pueblo donde la única fuente de luz son las lámpares de queroseno, el sueño de William era quijotesco. El joven no podía permitirse ni si quiera las tuercas y tornillos necesarios para su molino. Con sólo un par de llaves a su disposición recogió desechos de diferentes vertederos para crear un eficiente dinamo de viento ¿ Cómo? Con tuberías de plástico, un bicicleta rota y un ventilador de tractor.

William logró crear un molino con capacidad para proveer de electricidad a su pequeña aldea, facilitando la instalación de bombillas y puntos de conexión para recargar los móviles. Con el tiempo, se corrió la voz y se convirtió en un héroe nacional. Escribió un libro "El niño que aprovechó el viento" y ahora estudia en la prestigiosa Academia de Liderazgo Sostenible de África, en Johanesburgo.

viernes, 13 de julio de 2012

CIES: Alcatraz para los inmigrantes sin papeles


Ningún ser humano es ilegal. Aunque parezca mentira es un cliché que se repite a menudo en nuestra oxidada sociedad. Muchos inmigrantes no tienen los papeles necesarios para vivir en situación "regular". Por lo tanto, se juegan el acabar en uno de los llamados Centros de Internamiento para Extranjeros (CIES). El nombre no es muy descriptivo, en realidad, son lugares bastante peores que las cárceles. 

Imagínate que eres un extranjero sin los papeles en regla. En España estás jodido. Tienes que pasarte el día intentando evitar una de las numerosas patrullas de picoletos que patruyan a la caza ( incluso cobran primas por presa). Si es la primera vez que te pillan sin los papelitos, se inicia un proceso de expulsión que dura seis meses. Si al cabo de ese tiempo no estás fuera de nuestro reinado y te agarra la pasma, te vas directo a un CIE. Allí te internarán hasta que se tramite la expatriación a tu país de origen. Una vez en este recinto, de largas alambradas metálicas rematadas por coronas de púas, te verás rodeado de presos comúnes ( en proceso de expulsión después de cumplir la condena) y un puñado de alegres policías. Todos ellos muy descontentos de trabajar en un lugar donde jamás esperarían acabar. En ese recinto que se asemeja a una prisión de alta seguridad, no tendrás enfermería y probablemente las condiciones ambientales, sean muy malas. En el CIE de Barcelona, por ejemplo, se han dado repetidos casos de tuberculosis y avistamiento de cucarachas gigantescas (una visitante me comentó  que jamás había visto semejantes seres, lo etiquetó de "monstruos más grandes que ratas". 

Seguramente, esta situación te extrañe, pienses que incluso es ilegal. Peor que eso, no está ni regulada. Es un limbo legal. A efectos jurídicos, ni existe reglamento para estos centros. Ese vacío engloba toda la vida en el CIE. Eso incluye, las visitas y el contacto con el exterior, totalmente controlado por el director del centro, un policía. Una vez que entres en tus aposentos descubrirás que no hay baño, y deberás confiar en la buena voluntad de tu vigilante para que te deje ir al excusado ( imagínate que noches pasarás cuando te apetezca ir al baño a las 3. a.m.). Como es normal, ante esta situación, arderás en deseos de hablar con tus familiares, también es complicado. El horario de visitas es de dos horas al día, con un tiempo de 5 min, aprox, por visitante. Siempre a través de una mampara y hablando por un teléfono. El contacto está prohibido.

                                         Foto del CIE de Barcelona

Claro está, ante una adversidad tan grande e incomprensible, pensarás en pasar un rato al aire libre para serenar tus pensamientos. Difícil. En los CIES hay una hora de patio al día. Si entras en el de Barcelona, ni siquiera podrás ver el cielo. Lo peor, sin duda, llegará cuando te deporten a tu país de origen sin previo aviso. Si tienes suerte te dejarán allí, sino en un lugar que este de paso ( esto pasa de verdad). Si eres afortunado, el mal trago, se acabará en dos meses y podrás ver el sol de nuevo ( aunque el proceso de expulsión seguirá y si te vuelven a pillar, te vas otra vez para dentro).

Realmente, poca gente sabe como son los Centros de Internamiento para Extranjeros en España. Es una vergüenza para todos los ciudadanos de este país tener unos campos de concentración para retener a gente que no ha cometido ningún delito.