miércoles, 11 de noviembre de 2015

El ladrón de luz de Kanpur


Las cometas que surcan el cielo de Kanpur (Bangladesh; 3 millones de habitantes) son casi las únicas que pueden escapar de la telaraña eléctrica que asfixia y da vida a esta ciudad. Porque a ras de suelo, los moradores de esta ciudad bengalí están condenados a vivir bajo la maraña mutante de cables eléctricos que la hacen latir. Todos menos uno: Loha Singh, rey de los Katiyabaaz (ladrones de luz) que desde las alturas, roba la corriente a los ricos para repartirla entre el 'pueblo'.



Singh forma parte de una miríada de anárquicos electricistas que se manejan grácilmente por el exoesqueleto de cables que recorre todas las calles de esta ciudad bengalí. Es el mejor entre ellos. Por eso su historia fue elegida para ser el hilo conductor del documental Katiyabaaz (ladrones de luz; Powerless, en inglés). Un impactante relato que narra las condiciones en las que viven estos Robin Hoods de los amperios, en una ciudad con cortes de luz de hasta dieciocho horas diarias. 

El documental es tremendo. En él, se ve cómo Singh se dedica a cortar cables de alta tensión (con los dientes) mientras los manipula, los corta y los ramifica en un sinfín de ramales secundarios que trasvasan la electricidad de manos de la eléctrica Kesco a los nativos locales. Todo ello, con sus propias manos y sin ningún tipo de protección. Para los más desfavorecidos de Kanpur es un héroe. Para la Kanpur Electricity Supply Company es una variable amenazadora, un agente del caos. 

   
El mismíssimo Loha Singh en persona, en una recreación de su faceta de Katiyabaaz.


El cableado eléctrico recorre todas las alturas de la ciudad como si fueran las venas que le dan vida. Kanpur es uno uno de los mayores polos industriales de Bangladesh, y cientos de miles de personas necesitan electricidad para sacar adelante sus pequeños talleres. Los apagones significan pérdidas, y en ocasiones días y días de espera (que pueden traducirse en perjuicios fatales). Es allí, donde aparecen Loma y otros como él; listos para drenar el poder eléctrico hasta todo aquel que lo quiera. 

Para ello, se encarama a las alturas, crea distópicos empalmes en gigantescos transformadores. O hilvana cuidadas trenzas de cableado desde las grandes líneas de la compañía eléctrica hasta pequeños hogares. ''La gente de las eléctricas están obligando a todo el mundo a convertirse en ladrones'', dice un ciudadano, entrevistado en el documental. ''El mercado entero le conoce; nuestras tiendas funcionan gracias a él'', apunta otro. Quedarse sin luz en Kanpur, es sinónimo de problemas.




     Sus métodos son originales, pero funcionan (no lo intentes hacer en casa).



Porque la mayoría de gente, en esta ciudad que está entre las diez más contaminadas del mundo, cuenta con su salario diario para comer y salir adelante. Es por eso, que un corte de luz supone para la gente de Kanpur mucho más que un handicap. Son muchos los que afirman que los técnicos de las eléctricas exigen sobornos y cobran de más cuando tienen que arreglar las averías. Ese es el argumento, que sostienen los Katiyabaaz's para jugarse la vida empalmando cables de alta tensión. 
 

Y de entre ellos, Loha Singh es el mejor. Pertrechado de sus escaleras de bambú y sus desgastados alicates, camina diariamente por todo Kanpur arrancándole vatios a todo el cableado que se le ponga por delante. ''Soy el empalmador de cables más feroz del área. Mis empalmes pueden soportar las tormentas más fuertes, y nunca se romperán'', dice orgullo Singh. Quien asegura que la ciudad está dividida entre dos grupos: los que se pueden pagar la luz y los que no.

 


 Loha, introduciéndose en una de las marañas de cables que cubren toda la ciudad.
 

Loha vive sumido en la pobreza, igual que la mayoría de los habitantes de Kanpur. Se juega la vida cada día, empalmando cables, por poco o nada. ''Para mejorar la vida de sus vecinos'', según dice en el documental, donde afirma que no hay otra alternativa para la gente pobre del área ''que enchufarse a los cables de los más poderosos''. Una práctica que les proporciona luz, sí. Pero, también provoca cientos de arrestos cada año. Y que ha dejado serias secuelas en todo su cuerpo.

Sus dedos están llenos de quemaduras, hasta el punto de que bromea diciendo que ''podría ser el mejor puenteador de Kanpur sólo con dos dedos (que son más o menos los que le quedan finos). Pero hay riesgos más elevados como: quedarse enganchado a la corriente (como le pasa en ocasiones) o quedar atrapado en medio del fuego de un cableado. Nada de esto parece preocupar a Loha, quien camina tranquilamente por las calles de Kanpur con el aplomo de alguien que sabe que pone su vida en el tablero por algo que vale la pena. 


 Puedes ver todo el documental aquí. 

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