domingo, 19 de junio de 2016

10 maravillas en los pasos al Machu Pichu

La antigua ciudad inca esconde un último secreto: su camino menos conocido. Un sorprendente y emocionante viaje a través de glaciares, ríos y junglas; con el acompañamiento de animales exóticos, bellíssimas plantas, conductores kamikaze e increíbles paisajes. Que premiarán al viajero que recorra el trayecto más precario desde la ciudad de Cuzco. Pero, que también le ahorrarán los 140 dólares que valen los pasajes de tren desde la capital del antiguo imperio mesoamericano.



La urbe aterrazada del antiguo imperio inca era inaccesible por naturaleza. Para llegar hasta ella, había que superar elevadíssimos pasos que superan los 4.000 metros, adentrarse en áreas de jungla, y realizar escarpadas subidas. Pero, la mano del hombre construyó a pico y pala, una vía del tren que te deja a sus puertas. Ahora, escapamos de lo convencional para mostrarte un recorrido único. Que te cortará la respiración en muchos momentos y que te acojonará en algunos otros.   


Advertencia: pueden dejarle moribundo en el asiento
Estas palabras marcan el inicio de la ruta alternativa en solitario (y poco empleada) desde la antigua capital del imperio, Cuzco, hasta la antaño ciudad perdida del Machu Pichu. Se encuentran en una pequeñita terminal de buses cuzqueña. Y previenen al viajero: hay bandas que ofrecen bebidas con peligrosas drogas psicotrópicas para dejarle moribundo y robarle hasta el último penique. Parece un comentario gracioso, hasta que ves llegar a vendedores ambulantes con todo tipo de productos. 




Una capilla 'on fire' a 4.230 metros
Llegará un momento de tu viaje donde solo verás jirones de niebla. Y allí, en la soledad más espectral aparecerán las luces de la capilla del Alto de Málaga. Se trata de una pequeña iglesia iluminada por cientos de velas, en la soledad de un páramo apocalíptico. Sirve para dar valor a los viajeros que atraviesan este paso, de más de 4.000 metros, que conecta el Valle Sagrado y las selvas de Quillabamba. Y que reposa cerca de los glaciares del imponente pico Verónica (5710 mts).



        La capilla se ubica a los pies de los glaciares del portentoso Verónica (5710mts)   

Combi suicida al derrape en los Andes
Tras recorrer el cuerpo infinito de una serpiente montañosa durante horas, llegarías al pueblecito de Santa María. Donde acabará por conocer a uno de los transportes más kamikazes del continente: las llamadas 'combi suicidas'. Así llaman algunos a estas furgonetas que se abalanzan por las pistas de tierra de los Andes, haciendo un arte del derrapaje entre acantilados. Y que parecen recobrar renovado brío cuando topan con pequeñas cataratas que inundan partes de su recorrido.


      La combi suicida sobrepasa la adrenalina vivida en cualquier 'túnel del terror'. 

La montaña rusa peruana
Una vez que te internes en los territorios de  sierras y junglas que preceden al Machu Pichu, podrás probar la montaña rusa peruana. Un pequeño montacargas de 1m cuadrado que se utiliza para salvar las distancias entre montañas. Su principal añadido es que tiene dos opciones: subida y bajada. A saber cuál es peor: la velocidad vertiginosa de la bajada. O el eterno estirado de poleas a gran altura para realizar la subida (mientras recuerdas que tienes vértigo y, sí, te apuras un bastante).



    Al principio todo iba bien, pero la situación cambió drásticamente.

Las termas de Cocalmayo
Después de estas pequeñas aventuras, puedes ir a relajarte a las termas de Cocalmayo. Están situadas en el pueblecito de Santa Teresa, y forman un conjunto, sumamente relajante, de 3 piscinas con diferentes temperaturas. Son famosas por sus increíbles vistas a grandes barrancos recubiertos de vegetación y montañas selváticas, que se pierden en el horizonte. Así, como por su increíble magnetismo hacia los españoles, que pueden quedar absorbidos por sus aguas durante días.


      Tras atravesar imponentes picos y junglas, se llega a una zona de tranquila sierra. 

Las vías del tren al Machu Pichu
Una vez que empieces la ascensión al área del Machu Pichu, tendrás que seguir el recorrido de las vías del tren. Te ahorrarás los casi 50 dólares del trayecto en tren (desde el principio del parque) y te adentrarás en un paisaje que digno de Jurasic Park. Mientras avanzas por el selvático fondo de la separación entre dos grandes fallas tectónicas (y esperas ver llegar a un Terodáctilo), podrás dejar que tu mente se disgregue entre bancos de aves tropicales y mariposas de aspecto antediluviano.


La ascensión al Machu Pichu te regala momentos tallados en las primeras edades. 

Los jardines de Mandor
Por el camino, encontrarás sorpresas variadas. Una de ellas serán los jardines de Mandor: un complejo jardín botánico que aprovecha la parte más selvática del parque para regalar un paisaje tallado en jungla, selva y roca. Caminando bajo la canopia selvática, saldrán a tu encuentro pajarracos de colores fluorescentes y plantas de tamaños prehistóricos. Aunque, no son rival para la sorpresa final: una cascada portentosa que te regala, cómodamente, toneladas de agua helada.




      Los jardínes de Mandor son una enciclopedia de biodiversidad, y un lugar hermossíssimo. 


El centro de reinserción de mariposas
A escasos de Aguas Calientes (punto de subida al Machu Pichu) está uno de los lugares más interesantes del recorrido: el centro de reinserción de mariposas. Al entrar en una de las carpas, emergen un centenar de color batientes que parecen trastocar el cromatismo de la realidad. Son la cara interna de decenas de mariposas, que (maravillas del camuflaje selvático) parecen invisibles hasta que empiezan a batir sus alas. Y transforman el verde de la selva en un pequeño tifón de color.




     La super sigilosa mariposa buho: totalmente adaptada hasta que abre sus alas azul eléctrico. 


Los detectives de lugares sagrados

Parejo a tu viaje solitario por esta ruta alternativa, podrás conocer grupos de viajeros interesados en las energías de la Tierra y sus lugares clave. Al igual que pasa en los Himalayas, los Andes es un gran contenedor de minerales transductores, que influyen considerablemente en nuestro sistema nervioso. Muchos de estos sabuesos de los grandes Chakras de la Tierra, peregrinan por el camino. Y algunos pueden ayudarte a conocer los minerales y gemas que te asaltarán a pie de ruta. 


       Extraña formaciones megalíticas pueblan rincones poco accesibles de la zona. 


Las esquivas bestias de la montaña
Es muy difícil dar con un animal en el camino. Con suerte, podrás ver águilas volando cerca del río y grandes roedores llamados cuis. Complicadíssimo, es encontrarse pumas y cóndores (su hábitat está en los cercanos picos nevados). Sin embargo, sí que se puede divisar al casi extinto oso de anteojos (si coincide con sus migraciones). Ah, y aunque nadie te lo comente, hay alacranes. Pero no son mortalmente peligrosos, como algún gracioso taxista pueda decirte para ganarse una carrera.


    
     Una madre de oso de anteojos juega con su cría. Vía El Correo. 

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