martes, 30 de agosto de 2016

Las águilas de Instagram en el cielo de metacrilato

Las solitarias alturas de metacrilato, acero y hormigón de las grandes ciudades del mundo están siendo desafiadas por un grupo de jóvenes con alma de águila y profusa cuenta instagramer. Son los llamadas Rooftoopers (literalmente, “coronadores de techos”). Personajes del mundo suburbano que emergen del asfalto para colarse en las cimas de los rascacielos y capturar sus proezas. Su arte intenta recuperar el viejo adagio de los 80: “Sin aventura, no hay vida”.



La idea tras esta lucha demencial contra las alturas es retratar la ciudad desde una perspectiva diferente. Desde un punto de vista que nos haga volar desde las alturas. Una toma que nos ayuda a ver a las megalópolis como grandes bosques de cemento, donde los humanos no somos más que pequeñas hormigas. Y que ellos retratan con la mirada de un pistolero gráfico de los 80. Con el enfoque de uno que haya cambiado los míticos cartuchos de Kodak por un filtro de Instagram. 

La ciudad es un juego
Las grandes ciudades modernas forman un laberinto de niveles difíciles de ignorar. Alturas que nos separan, clasifican, protegen o aíslan los unos de los otros. Los Rooftoopers, como movimiento fotográfico, destacan siempre el papel igualador de las alturas. Arguyendo que “desde los más altos rascacielos todos parecemos iguales”. Igual de pequeños. Como diminutas partículas en la corriente que da vida a la gran ciudad.


      ¡Tomando el control!: un rooftooper descansa en la cabina de una grúa a gran altura.

Muchos de estos artistas de lo extremo, como el canadiense Neil Ta, han querido darle la vuelta a ese juego de jerarquías urbanísticas. Y mirar el mundo desde donde casi nadie puede verlo: desde arriba. Desde ángulos imposibles. Con el objetivo de convertirse en unos exploradores urbanos a la búsqueda y escalada de las sorpresas que entrañan las megalópolis. Y las encuentran: grúas, puentes, andamios imposibles o rascacielos son testigos de su viaje a través de las alturas.

Las reglas de lo salvaje
Lo salvaje bombea en el interior de todos nosotros. En el reverso de nuestras venas y en el anverso de nuestro corazón. La aventura nos llama. Y golpea contra los muros de nuestras cómodas ciudades. A esa conclusión, llegó el etnógrafo Bradley Garret para explicar porqué estos lobos de las alturas arriesgan su vida, besando precipicios. “Actividades como el Rooftoopping es la respuesta de la gente a ciudades donde cada vez hay menos libertad”, asegura e etnógrafo estadounidense.


¿La rebeldía de unos individuos cansados de las restricciones e imposiciones urbanas?

Pero, las peripecias de estos exploradores de las altura están alcanzando otras cotas: se están convirtiendo en una herramienta política. Hace ya dos años que el famoso @MustangWanted decorara una estratosférica escultura rusa de la era stalinista, pintándola con los colores de la bandera de la vecina (e invadida) Ucrania. O que los rusos del colectivo On the Roofs  jaquearan una gigantesca pantalla publicitaria de Hong Kong durante una manifestación pro-democracia.  

Instagram letal
Lo que comenzó como la locuriza de un grupo de estudiantes de los años 40 (retratada en el libro Escaladores nocturnos de Cambridge), se ha convertido en un fenómeno viral de las redes sociales. El vértigo vende. La muerte aún más. Atrás, quedó la filosofía post punk de los 90; cuando grupos de exploradores urbanos surcaban la cara B de la ciudad en busca de lugares inauditos. Instagram y compañía han cambiado las reglas. Y estos atletas underground han visto como su trabajo llenaba portadas.


     La presión mediática genera que cada día tomen más y más riesgos.

Ese, precisamente, ha sido el punto de inflexión. Mientras las redes sociales propulsaban la vida de estos chicos, llegaba el reconocimiento, el dinero y la gloria. Un loco de atar como @Wustangwanted podía alcanzar la fama de un día para otro. Pero, la notoriedad 2.0 les exigía un precio: cada día tenía que arriesgar más en sus aventuras para hacerse visibles entre la competencia creciente. Y eso, en una ocupación como ésta, puede significar la muerte.

“Toma fotos y sólo deja huellas”
Mientras los Rooftoopers se convertían, cada vez más, en estrellas del riesgo; sus métodos se iban haciendo más agresivos. Y la legislación en contra suya, más dura. Neil Ta, famoso fotógrafo canadiense y uno de los pioneros del Rooftooping moderno, advertía sobre los peligros de llevar este arte al límite. “El peligro vende […]la gente cada vez comete más actos ilegales para conseguir buenas fotos”.


El equipo ruso de Ontheroofs jaqueando un panel publicitario en Hong Kong.

“A mí me enseñaron a tomar fotos, y dejar sólo huellas”, comenta en un artículo explicando porqué dejó su antigua vida como ninja de Instagram. En él, se entrevé claramente como la presión de las marcas publicitarias, que esponsorizan a estos chavales, los presionan  para que tomen cada vez más riesgos. Aún sabiendo que eso puede acabar con sus vidas o meterlos en un lugar donde sólo podrán volver a ver el cielo a través de los barrotes. 

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