domingo, 30 de abril de 2017

El equipo A del Salvador

El equipo A del país con mayor tasas de homicidios al año no está compuesto de antiguos militares encarcelados por error. No. Está formado por un grupo de bravas mujeres que hacen turnos de 14 horas mientras patrullan la ciudad. Este grupo de cuatro mujeres (Ingrid Miranda, Dalia Rosales, Claudia Paniagua y Patricia Lopez) recorre las calles del Salvador, atendiendo a los heridos en las reyertas entre pandillas. Forman parte de las brigadas de salvamento y su trabajo es salvar vidas en la ciudad más peligrosa del mundo.



Su misión consiste en recorrer con su ambulancia las convulsas calles capitalinas del país más violento del mundo (título que le disputa a Honduras). En sus calles se mezclan los ecos de un pasado maya, con edificios descasarrillos de la época colonial y dos letales pandillas: la Mara salvatrucha y Barrio 18. Esa es una de los escollos entre los que navegan cada noche este grupo de valientes mujeres. A pesar de haber recibido amenazas de muerte, este grupo de valientes salvadoreñas pasa las noches 'apatrullando' la ciudad para salvar las máximas vidas posibles.

Noches de polvora y gasas en la capital del miedo
Los ángeles guardianes del Salvador (como llaman algunos a este grupo) son un grupo de cuatro mújeres comprometidas con el fín de la violencia en El Salvador. Cada día, antes de salir a las calles, rezan para pedir ayuda en su misión. No lo hacen en vano: El Salvador es uno de los países más violentos del mundo. Solo el año pasado, murieron 5.280 personas asesinadas. Los jóvenes de 15 a 19 años son los más afectados. En 2016, murieron 1075 chavales en medio de una espiral de recrudecedora violencia. 

 
El Salvador tiene la tasa de asesinatos más alta del mundo.
 
Este grupo de mújeres arriesgan sus vidas para salvar otras. Atienden todo tipo de emergencias en uno de los países más peligrosos del mundo. Lo hacen durante 14 horas al día, sirviendo a los demás con todo su voluntad. Su turno empieza cuando sale el sol y acaba cuando termina la violencia. Entretanto, patrullan las calles de la ciudad más peligrosa del mundo, equipadas de su fé y de una antigua trotada ambulancia. 

La ciudad de los ataúdes
La manufactura de ataudes es una de las industrias más prosperas del Salvador. El negocio de la muerte es lucrativo en un país lleno de cenizas y desesperación. Aún así, este grupo de mújeres sale cada noche a patrullar una ciudad armadas solo con un crucifijo. Trabajan para Comandos de Salvamento; un grupo de voluntarios que recorre la ciudad en ambulancia. Es una locura. Otros voluntarios han sido marcados como objetivos por las pandillas. Solo en 2016, el país conoció la escalofriante cifra de 1 asesinato por hora.

 
El índice de asesinatos del Salvador llega a cotas de 1 muerto a la hora.
Cada noche, un equipo de forenses saldrá a la calle para recoger los cadáveres que estas mujeres no puedan salvar. El Salvador es el hogar de la violencia. Un país extremadamente católico que parece hallarse en el infierno. Lo curioso es que estas pandillas no nacieron en este pequeño país de centroamérica, sino en Estados Unidos; desde donde se trasladaron con los exiliados durante la décadas de los 90. Una vez de vuelta, en este pequeño país de apenas seis millones de personas, se convertieron en escalofriantes señores de la guerra. 

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